miércoles, 31 de mayo de 2006

2.000 obstáculos (Trofeo villa de Fuenlabrada)

Mal, fatal, horriblemente mal. Así puedo calificar esta carrera.

Todo empezó tras un monumental atasco que me llevó a que los 45' que se hubiera tardado con mucho tráfico se fueran a hora y media en llegar hasta la pista. Esto significó que sólo tuviera 10' para calentar y que no pudiera realizar todo el protocolo al que estoy habituado: calentamiento de 30', estiramientos, progresivos... todo es quedó en 10' de trote y a la pista.

Esto significó, ya en carrera, salir demasiado rápido. También es verdad que la carrera salió rápida y que yo pensaba que por el hecho de que sólo fueran 2.000 m. iba a poder aguantar un ritmo supuestamente alto.

El caso es que nada más llegar al primer obstáculo vi que no saltaba bien, cosa que me extraó, más cuando en el 3.000 de la liga los salté bastante mejor. Imagio que al estress del atasco se unió en no haber descansado el día anterior y en un 3.000 obstáculos hay que tener las piernas muy muy finas.

Esto, piernas, fue lo que eché de menos en las rias. No pasé ni una bien: en unas caí a dos pies, en otra me quedé medio clavado en la madera (con los clavos de las zapas), en otra que si me cai. A toro pasado recuerdo no haber estado concentrado en los obstáculos y quizás esa sea gran parte de la explicación del porqué los pasé tan mal.

En cualquier caso una carrera más y espero que, por lo menos, me haya servido para aprender de los errores.

domingo, 16 de abril de 2006

Final de la liga de clubs 2005: 3.000 obstáculos

De como el paso de la ría a lo keñata te deja más fundido que una loncha de queso. Así puedo titular esta crónica.

Como pudísteis leer en la crónica del 3.000 obstáculos de la semifinal allí se me ocurrió hacer el paso de la ría a lo keñata, es decir sin apoyar. Y así lo hice esta vez, pero sin saber cuáles serían las consecuencias.

La primera ría la ataqué con decisín. De hecho creo que con tanta que cogí demasiado impulso y me caí. No empezaba bien la cosa. El primer mil, contando con que los primeros 200 m. son sin vallas, lo pasé en 3.20. La cosa, a pesar de todo, iba pintando bien.

Los siguientes pasos por la ría (2º, 3º y 4º) no pude evitar el caer con los dos pies. Pero eso no era lo peor. A medida que iban pasando las vueltas me sentía sin fuerzas. El 2.000 lo pasé en 7', lo que significaba que el segundo 1.000 lo había hecho en 3.40. Y eso no era lo que yo quería.

Los pasos 5º y 6º por la ría pude hacerlos bien: a lo keñata y saliendo con una pierna por delante. Pero en este punto ya estaba fundido fundido. La última vuelta fue un suplicio, cada obstáculo un muro. La última ría tuve que hacerla no se como.

Al final un segundo mejor que mi mejor tiempo, lección aprendida de que la ría no se puede pasar a lo keñata porque me fundo (ya he empezado a practicar el paso como se debe hacer) y la lectura positiva (la única) de que estoy igual que el año pasado un mes después.

A ver si en la liga del clubs del 22 de mayo puedo ya de una vez por todas pegarle un bocado a los +71 10'45''.

domingo, 9 de abril de 2006

Maratón de París: cómo conseguí dominar la carrera




















Y llegó el ansiado día D. Preparar un maratón supone entre 10 y 12 semanas de dedicación, con un montón de kilómetros y mucho cuidado, ya no de lesionarse, sino de no caer enfermo. Esta precaución se vuelve una obsesión las últimas 2 ó 3 semanas, en las que un simple constipado puede dar al traste con toda la preparación. Pero, afortunadamente, no pasó nada y se llegó al día D en perfecto estado, incluídos unos entrenamientos muy muy buenos. Así después del protocolo habitual del día de carrera: madrugón, desayuno, evacuación... nos dirigimos hacia la salida, dejamos las cosas en el ropero a la vez que le echábamos un vistazo rápido al Arco del triunfo, y nos fuimos a la salida. Allí me di cuenta por primera vez de que un maratón con 35.000 inscritos es otra dimensión. A pesar de que teníamos dorsal para el cajón más rápido tníamos deltante a la élite y un cajón de más de 2.000 corredores (que se supone que corrían más que nosotros) y en el nuestro nos encontramos con que cuando entramos teníamos delante a muchísima gente. Era inevitable que íbamos a peder tiempo en la salida, y todo esto habiendo ido con casi media hora, que a la postre fue poco tiempo.

Pistoletazo de salida y 50'' hasta que pasamos por la línea de salida. En el trayecto desde donde estábamos tuvimos que sortear ni se sabe cuánta basura, incluías bolsas con ropa y un montón inmenso junto a uno de los arcos. Nunca había visto nada igual. ¡No nos queda mili :-)!

Cruzamos la línea y empezamos a correr. Primer kilómetro se nos va un pelín lento a pesar de que la salida era p'abajo, con lo que empezamos a meter la velocidad de crucero, todo rodeados de miles de corredores y buscándonos unos a otros para no perdernos: Pino, Chuky, Mario y yo. Segundo kilómetro ya en tiempos. A todo esto primer kilómetro tuvimos que esquivar no sé cuantas furgonetas, fotógrafos y otros obstáculos artificales situados en el medio de la avda. de los Campos Elíseos. Muy bonito eso de querer hacer fotos pero a poder ser que no melesten a los que estamos corriendo.

Llegada a la plaza de la concordia, batalla campal contra todo el mundo que se cerraba en el giro, y cogemos una de las calles laterales al Louvre, una calle incómoda pues tenía una mediana y cada 200 ó 300 m. como rotonditas de 1 m. de diámetro para las farolas. La velocidad ya era la justa. Mucha gente, continuamente adelantábamos a los que nos habían precedido en la salida. Así hasta el primer avituallamiento, más allá del km. 5. La carrera cogía parte de la rotonda y luego giraba a la dcha. de ésta pero el avituallamiento lo habían colocado prácticamente dando toda la vuelta a la rotonda con lo que era obligado salirse de la trayectoria de carrera, coger el agua y volver al sitio. Aquí ya estabamos haciendo la carrera en tiempos, sin contar los 50'' de pérdida) en grupo los 4 y ayudándonos (una vez tiraba uno, otra otro, en un avituallamiento cogían dos y compartían...).

Esta fue la tónica hasta el km. 16 ó 17, en el que se entraba en el primer bosque, el de Vicennes (o algo así). Como he comentado, había tanta gente que cada cierto tiempo, varias veces por kilómetro, teníamos que sortear a los que nos precedían, en la mayoría de las ocasiones sólo unos segundos más lentos que nosotros pero lo suficiente como para tener que quitárnoslos de en medio con el obligado esfuerzo adicional. El paso por el km. 15 en hora y 50'', es decir, clavado.

El trayecto por el bosque se me hizo demasiado pesado. No sé por qué quería que se acabase cuanto antes, quizás porque pensaba que toda la carrera iba a ser urbana o vete tu a saber por qué. Las sensaciones eran muy buenas. A pesar de todo yo iba 'esperando' ese arrechuchón, ese algo que ya conozco, el del mazo lo llaman algunos, pero de momento ná de ná.

Aprox. en la salida del bosque estaba la media, donde nos esperaba David. A todo esto Chuky se había quedado atrás, se había vuelto a enganchar y se había vuelto a quedar por no se qué historias. A partir de aquí, con David al frente, todavía en grupo y por muchos kilómetros, seguimos. En el 24, junto al hotel, estaba la familia y el resto de acompañantes. Se agradecieron y se hicieron notar sus ánimos. Destacar que este tramo era de los más animados de la carrera en lo que a público se refiere. Un poquito más alante, plaza de la Bastilla, epicentro de nuestro viaje (allí comimos y/o cenamos todos los días) kilómetro 25. Fantástica la labor de David como aguador, evitándonos el tener que pegarnos con la gente y el salirnos de nuestra trayectoria. Recopiló agua para todos y seguimos. A todo esto yo segúia esperando ese algo, iba bien tanto de piernas como de caja pero temeroso de que me llegara el bajón, pero de momento nada.

Entre el 25 y el 30 la peor parte de la carrera en cuanto a recorrido. Íbamos totalmente paralelos al río y pasamos un par de subterráneos, con su correspondiente subida. Pero lo peor estuvo en un tunel de más de un kilómetro. Los recuerdos que llegan de este trayecto son de penumbra (la luz era como cuando se corre la San Silvestre) sin nadie viéndonos, y con un gran silencio en el que sólo se oían lo pasos de los corredores, pero nadie hablaba. Una vez superados subterráneos y túneles nos plantamos en el 30. 2 horitas, es decir, muy bien de ritmo, muy bien de sensaciones y a la espera de lo que podía llegar en cualquier momento. Sin embargo las sensaciones eran perfectas a pesar de 30 kilómetros a un ritmo de 4' por kilómetro. Lo que si noté en estos kilómetros es que ibamos con un ritmo muy alegre pero, eso sí, siempre manteniéndonos en los 4' por kilómetro. Como digo, las sensaciones todavía muy buenas.

Entre el kilómetro 30 y 35 entramos por una zona con calles más estrechas. Por aquí David se había quedado, Chuky iba unos metros detrás de nosotros y Mario, Pino y yo nos relevamos para mentener el ritmo, y es que el hacer carrera en equipo, ayudándonos los unos a los otros, relevándonos, etc. etc. fue la tónica de carrera. En este punto ya estaba convencido de que iba a terminar la carrera y que lo iba a hacer en marca personal.

Hasta el km. 35 todo según lo previsto. A partir de aquí empecé a notar que las piernas no podían con este ritmo. Pino siguió en lo 4 por kilómetro, Chuky apareció desde atrás y Mario estaba que si sí que si no. Aunque tuve que bajar un poco el ritmo la sensación era de querer correr, de de que apetecía y no había señales de desfallecimiento. Con estas sensaciones seguí hasta pasado el 40. En este tramo, dentro de otro de los bosques de París, le dije a Mario que se fuera con Chuky pero a los pocos metros le adelanté y se quedó... Había un par de giros de 180º y el firme era irregular con lo que en gran parte del trayecto opté por correr por el camino rojo de bicicletas. Las sensaciones, ya no tan buenas, pero, como digo, todavía con ganas de correr y espeando a que en los dos o tres úlitmos kilómetros, oliendo ya a meta, pudiera reavivar el ritmo. Esto no se produjo, sino todo lo contrario. Km. 40 y pico ya el vacío total. Dos últimos kilómetros casi a 5'. Como en el otro bosque, quería salir y ver edificios, cosa que no ocurrió hasta casi el 42. La entrada en meta me ofreció un tiempo bruto que mejoraba mi marca, si bien no fue la que hubiera deseado. Sensación de no descontento.

Cosas a destacar

El corredor, una especie egoista.
La gente se coloca en la salida muy por delente del ritmo que va a llevar en carrera. A pesar de todo no piensan en que van a entorpecer a los demás y les de lo mismo. ¿Como, si no, se explica que te pases los 42 kms. de un marató adelantando gente?

35.000 personas, otra dimensión.
En las carreras estamos acostumbrados a ir grupitos, uno en el que tu vas, otro 10 m. detrás, otro 15 m. delante. Muchas veces van en carrera a la caza del grupo que te precede. Esto em París no pasó. Todo era un mar de gente, no había un metro del recorrido en que no hubiera un corredor. ¡Y esto en la parte delantera!

domingo, 2 de abril de 2006

3.000 obstáculos (Semifinal de la liga de clubs)

















Este año por el tema de las fechas me ha tocado hacer la primera prueba de pista justo una semana antes del maratón. Y qué prueba, un 3.000 obstáculos nada menos. No voy a negar que la prueba entrañaba cierto riesgo y un accidente (caída, pisotón de algún compañero...) podría dar al traste con los tres meses de preparación para el maratón. Pero, pensé, si no me ha pasado nada en los otros obstáculos que he corrido, ¿por qué me va a pasar en este?

Otro punto a tener en cuenta era el que no había saltado ni una sóla valla u obstáculo desde que hice la liga el año pasado, es decir, casi un año sin saltar ni unos ni otras. Y esto del salto-paso del obstáculo, si bien es algo que se aprende y no se olvida, como no se practique se oxida.

Así que con estas premisas me puse en carrera. Primer 200 y último... pero, como me dijo Mario que le comentó a la gente que estaba viendo la prueba, en la ría, por supuesto, que es donde está el espectáculo, 'tranquilos, que Vicente hace carreras muy tácticas'. Y no le faltó, al menos en este caso ni un ápice de razón.

Primeros dos pasos de obst´culo y me encuentro con que los que me precedían hacen extraños y en ambos casos tengo que rectificar. Solución: adelantarles en el plano. Primera ría y... caida a dos pies. Ataqué sin decisión y con miedo porque las zapas ya estaban muy desgastadas y resbalaban un poco. La verdad es que con las fechas que manejamos ni me dió tiempo a estrenar mis nuevas zapas de clavos y no era plan de hacerlo en competición una semana antes del maratón. En cualquier caso se demuestra la importancia de tener unas buenas herraduras.

A partir de esta primera ria cogí mi ritmo, fui adelantando a gente y, lo mejor, los siguientes pasos de la ría los hice bien, cayendo con el segundo apoyo casi fuera del agua. En este sentido no recuerdo tener los pies tan mojados como en anteriores obstáculos.

En las últimas vueltas me situé 5º, ya con Bribón en el horizónte, en la penúltima a más de un obstáculo, al final a menos. Total, que buenas sensaciones para una carrera que no he preparado, para la que estoy falto de ritmo (ahora aguanto todo lo que sea pero correr rápido no corro mucho) y en la que la base (las herraduras) no acompañaron. El tiempo, un pelín peor de lo que pensaba (quería hacer 10.45 e hice 10.53). El puesto, 5º de una primera serie que gaón Llamazares. Lo peor, no nos clasificamos para la final :-(

domingo, 19 de marzo de 2006

Media maratón de Fuenlabrada

Una semana después de correr la media de Coslada me hice la media de Fuenlabrada. Desde el primer momento tenía claro que no la iba a hacer a tope ya que dos medias seguidas al 100% es demasiada tralla y ni el cuerpo ni el coco, por lo memos los míos, aguantan esa tralla, aAsí que desde el primer momento fui a acompañar a Pino, o hacerle de liebre, como se prefiera. Con estas premisas nos pusimos a correr en una mañana en la que las nubes nos mojaron, nos hicieron pasar frío y nos hicieron pasar calor.

Ya puestos en carrera desde el primer momento me encontré con que sufrí más de lo que pensaba, a pesar de que el ritmo era casi 10'' más lento que mi mejor media. Pero aquí te encuentras con que no estás mentalizado para sufrir, con que te crees que la cosa va a ser un paseo y ahí es donde llega el problema.

La carrera transcurría por un circuito feo, mucha carretera interurbana, apenas un alma animando y, en general plano, con alguna subida contada y un tramo, precisamente de subida, en el que el aire daba de carra con bastante fuerza. Yo me dediqué unas veces a imponer el ritmo al grupo, en el que iban Pino y Paco, además de otros compañeros de viaje, y quitarles el aire, y cuando era otro el que tiraba, me resguardaba para recuperarme un poco (como he comentado tuve que sufrir para hacer la carrera a rPino). Y así, unas veces que me paraba Pino, otras que me empujaba para ir un poco más deprisa, entre kilómetros supuestamente mal puestos (unos salían por encima de 4, otros por debajo de 3.30) llegamos a los dos últimos kilómetros, en los que animé a Pino a darlo todo porque podía ver el 1.19, con un último km. en menos de 3.30 para acabar él en 1.20.01 y Paco, que se marchó unos metros en el 18 y pico un par de segundos, se completó un entrenamiento de 21 kilómetros que me hizo sufrir, cosa necesaria para preparar esto del maratón.

domingo, 12 de marzo de 2006

Media maratón de Coslada

En cuanto fue definitivo que este año corría el maratón de París tuve claro que la de Coslada iba a ser mi media maratón, la media en la que iba a dar el máximo rendimiento y la que me iba a servir como test definitivo para el maratón.

Pero aparte de todo este planteamiento hay que contar con la carrera en sí. ¿Qué significa esto? Pues que cada carrera tiene su recorrido y que cada recorrido es un mundo que sólo se puede comparar con él mismo. Frecuentemente nos hacemos cuentas de que si tanto tiempo en esta carrera equivale a tanto menos en esta otra pero, al final, estas comparaciones son como el cuento de la lechera (Pino dixit).

Partiendo de todas estas premisas salí a Coslada con al intención de hacer, como mínimo, igual tiempo que el que hice en la media de Getafe 6 semanas antes, es decir, a estar en 1.17. Pero el trazada de Conslada es duro, muy duro, con unas cuestas que te obligan a hacer kilómetros casi en 4' si no por encima, tiempos dentro de una media de 3.43 por kilómetro.

La primera parte más asequible, si bien tiene sus toboganes y sube y bajas, la hice bien, con sensación de fuerza, regulando a pesar de que los tiempos bajaban de los 3.40 por kilómetro, que era la media que querí hacer. Salvo los dos o tres primeros kilómetros el resto lo hice prácticamente solo y, desde muy pronto, muy alante. En esta media siempre hay alguien que te 'canta' tu puesto y cuando lo hicieron, en torno al km. 6, iba 30º, es decir, pillaba trofeo.

Desde ese momento, en que ya iba solo, hasta el final, la carrera fue una aventura en solitario, una aventura en la que adelanté a 4 ó 5 y en la que sólo uno que venía de atrás me adelantó.

Me gustó como subí la zona de cuestas, regulando lo justo pero siempre con fuerza, ni por asomo con el pajarón que me dió el año pasado por esa misma zona. La subida que hay entre el km. 15 y 16 se me olvídó que estaba ahí y me costó un poquito más de la cuenta y me dejó vacío para los kilómetros 18 y 19, kilómetros que se me fueron casi a 4 pese a que ya eran 'normales'. Los dos últimos apreté para estar un poco en la media.

Al final el tiempo, 1.18.46, me dejú un sabor agridulce ya que, por un lado, quería haber hecho mejor tiempo pero me 'topé' con el perfil de Coslada, pero, en cambio, conseguí entrar entre los 30 primeros (entré el 26º pero me dieron el puesto 25º), con lo que me llevé a casa un trofeo muy majo y, se supone, me darán 30 €, el primer dinero que gano en esto del atletismo.

domingo, 19 de febrero de 2006

Autonómico de cross largo indivudual

Serranillos del Valle, allá por la a-42, cerca de la provincia de Toledo.

La carrera fue en medio de una tierra de labor. Literal. Debieron de meter excavadora o tractor, que hizo un circuito, y allí nos pusimos a correr. Al ser una tierra de labor y, por tanto, tierra, que no arena, y con la que cayó el sábado por la noche, por lo menos en Madrid, el piso estaba en algunos tramos bastante mal. Había sitios en los que todo el ancho del circuito era un charco. En otros había que seguir la senda que ya habían hecho las categorías anteriores.

Así las cosas había que dar 5 vueltas a un circuito de, dicen, 5 kilómetros, para completar u total de 10. Yo salí las dos primeras vueltas aparentemente más tranqui, si bien el crono dice lo contrario: 7.04, 7.21, 7.12, 7.18, 7.09, a mi ritmo, pasando del grupo. Tuve un par de rencillas con el típico al que pasas, se te pone a tu lado, en la curva se te mete por el medio para ir por el mejor camino. En fin, compañeros de viaje incómodos que te quitas pegando un acelerón.

A partir de la 3ª vuelta empecé a darle un poquito más, ya con el objetivo pueso siempre en el de alante. Durante toda la carrera fui adelantando a gente, 2 ó 3 por vuelta. Creo que fue en la 3ª donde alcancé a Pedro, aproximadamente a mitad del recorrido, y al principio de la 4ª, en un tramo con el viento en contra, donde se quedó un poco detrás de mi.

El aire era de lo más molesto. En los tramos en los que pegaba en contra obligaba a echarse para alante para vencerlo. Además soplaba bastante frío. Cuando daba a favor te llevaba en volandas. Aparte de todo esto, el circuito era bastante plano. De no ser por el agua del sábado ni por el aire hubiera sido una carrera pura de ritmo. Al final algo menos de 36'. Tengo mis dudas de que fuera un 10.000 pero, en cualquier caso, muy buenas sensaciones.

domingo, 5 de febrero de 2006

Autonómico de cross largo por equipos

Si el año pasado se me requirió para hacer el cross corto por equipos este año me llamaron para el largo. La verdad es que prefiero esta distancia ya que se ajusta más a lo que es la preparación para el maratón y, además, se sufre más que en el corto.

Aunque no soy ningún experto en esto de los crosses mi corta experiencia me ha enseñado que es mejor salir al final e ir de menos a más porque como me pase en las primeras vueltas al final se puede hacer todo un suñicio.

El circuito del autonómico, en San Sebastián de los Reyes junto al pdvo de la dehesa boyal, no es el más duro que puede haber para ser un cross. Apenas tiene una subida de 100 ó 150 m. que luego se baja. El resto es prácticamente llano, si bien en un tramo se pasa por medio de un sembrado, con lo que el suelo está bastante irregular, y luego se va y se vuelve paralelo a un regato. La parte que pica para arriba tiene mejor firme pero tiene el inconveniente de que pica para arriba y la parte que pica para abajo (con el agua a favor) tiene el inconveniente de que el firme es más blando.

Con todo esto planteé una carrera de equipo (puntuaban los 4 primeros) y de menos a más. Salí muy atrás, sólo Pino y Paco salieron detrás de mi y fui progresando, adelantando a gente y a compañeros de equipo. En la 2ª vuelta hice unos metros con Mario y luego le dejé. En este tramo me uní a la gente del Parque, la gente del Edward. Yo seguía a lo mío, p'alante, sufriendo pero sin morirme. En la tercera vuelta adelanté a mis dos compis de club: Jesús y Santiago con lo que ya sólo estaba Rafa por delante de mí. Le llegué a ver en algún tramo pero demasiado lejos.

Al final me salió una carrera muy buena, a una media de 3.35 el kilómetro y, sobre todo, muy buenas sensaciones y muy contento con como rendí, tanto a nivel individual como para el equipo.

domingo, 29 de enero de 2006

Media maratón de Getafe

El camino hacia el maratón pasa, obligatoriamente, por varios medios maratones como fase de la preparación. Y así me tomé este año la media de Getafe, quizás la mejor media de Madrid para hacer marca (no en vano mis tres mejores registros en la distancia los he hecho en esta carrera).

Este año, a cambio de las dos últimas ediciones la de Getafe era la primera toma de contacto con la distancia ya que se celebra 10 semanas antes del maratón y, como es lógico, todavía no estoy al 100% para la distuputa de estas distancias.

A pesar de todo opté por una táctica valiente, la de salir a compañando a Julian, compañero de trabajo, a un ritmo de 3.40 el km, es decir, para acabar en torno a 1.17 la media, mi mejor marca en la distancia.

Con estas premisas tomamos la salida en una mañana muy fíia (los termómetros del recorrido nos mostraban un 0º a cada paso). EL primer kilómetro, como suele ser habitual, lo hicimos por debajo del tiempo medio que queríamos hacer (lo hicimos en 3.30), pero a partir del 2º cogimos el ritmo y apenas nos movimos tres o cuatro segundos arriba o abajo. En toda la carrera fuimos acompañados por Pedro, que se nos unió en torno al km. 1, y hasta el 10 u 11 por Rafa, que en uno momento dado se nos fue unos 30 m. pero que le fuimos viendo durante toda la carrera.

Con esta regularidad, unos segundos más en las subidas, unos menos en las bajadas, fuimos haciendo todos los pasos. En el kilómetro 13, que supone el incio de un kilómetro que pica algo para arriba, me resguardé un poquito detrán de Julián, que iba como un reloj, y el 16, aproximadamente, no di tanto la cara. En este punto, ya demasiado justo, aceleré un poco para ver si conseguíamos bajar algo los tiempos.

Este acelerón se notó en esos dos pasos, que se fueron a 3.35, aproximadamente. Sin embargo en el 18 tuve que levantar un poco el pie ya que iba demasiado justo. En este punto Julian se marchó como 10 m. y yo esperé a que se me uniera Pedro, y con él fui hasta el 20.

En este punto miré el reloj y un rápido cálculo mental me dijo que quizás podía hacer un 1.16.xx con lo que apreté todo lo que pude para hacer el último km. y 97 m. en 3.53, es decir, a 3.30 y poco. Al final mis cálculos fueron erróneos y al paso por el reloj de meta mi tiempo fue 1.17, 3 ó 4 segundos más por el tiempo oficial y esos mismos 3 ó 4 segundos mejor que el año pasado, pero con la diferencia de que este año todavía faltan 10 semanas para el maratón y el año pasado sólo quedaban 3.

sábado, 31 de diciembre de 2005

San Silvestre vallecana Internacional

Un año más la última cita atlética del año fue la San Silvestre. Este año acudía con muchas esperanzas ya que, si bien los entrenamientos no habían sido todo lo constantes que hubiera deseado (creo que no hice ni una serie corta en todo el mes de diciembre), las competiciones me habían salido bastante bien (en el cross de la constitución hice bastante mejor tiempo que el año pasado y en el Akikles estuve a punto de bajar de 35' e hice mi mejor 10.000 sin contar las San Silvestres).

Mi primer objetivo era mejorar el tiempo del año pasado y con esa intención hice la carrera. Pero las cosas no se pusieron de cara. De entrada me quedé sin pila en el reloj, lo que me obligó a ir a ciegas toda la carrera. Además me coloqué mal en la salida con lo que salí con ganas de adelantar a la gente y, por tanto, quizás demasiado rápido.

A pesar de todo, y sin saber cuáles eran los pasos de los kilómetros hasta el 5, la sensación era de ir muy rápido. Pero aquí, en este km. 5 oí a alguien decir un tiempo que era 15'' pero que el del año pasado. En ese momento decidí seguir pero sin intención de morirme ya que el mejorar iba a ser difícil.

El ritmo seguía siendo alto aunque bajando ciudad de Barcelona me adelantaron más de uno que había dejado atrás previamente. La entrada a Vallecas, apoteósica como siempre, la hice con fuerzas y desde que empezó la subida me quedé solo hasta el final. En ese tramo no me adelantó nadie mientras que yo creo recordar que si pasé a varios corredores.

La entrada al estadio, en el que hacíamos un largo de más, la hice fuerte pero sin morirme. Al final el tiempo fue de +/- 35.17. Creo que ha llegado el momento de tomarse esta carrera con un aier un poco más festivo.