jueves, 21 de julio de 2011

Cuando querer no es poder

El martes de la semana pasada me operaron de un absceso perianal. Desde entonces estoy de baja laboral, con reposo casi absuluto, prácticamente todo el día tumbado y más aburrido que una ostra. Si no fuera por el internes...

La operación ha salido bien. El problema ahora son las curas ya que han dejado la herida abierta y hay que curármela tres veces al día. Una vez voy al centro de salud, otra me ha hace mi señora y la tercera me la hace un ats que viene a casa. Las curas se van a alargar por 3 ó 4 semanas.

El caso es que con todo este trajín estoy en paro atlético y es ahora cuando uno echa de menos el decorrel. Es verdad que con el año que llevo, incluída la lesión, estaba un poco hartito de todo lo que tenía que ver con entrenamientos y correr.

Pero este parón obligatorio me ha demostrado que sigo con ganas de seguir dándole a la zapatilla. A día de hoy llevo tres semanas justas de parón y es probable que me queden otras tantas. Ni que decir tiene que no veo el momento de volver a calzarme las zapatillas y empezar a darle.

Será una vuelta tranquila, de menos a más, con sesiones cortas en las que buscaré que el cuerpo se vaya aclimatando de nuevo a las exigencias de este duro y, la vez, bello deporte.

Mientras tanto paciencia, a esperar que la herida cicatrice bien y hasta que el médico no me dé el alta ni un solo esfuerzo de más.

3 comentarios:

Gonzalo Quintana dijo...

Animo, que te recuperes bien. Siempre nos quedará el Tour.

Raúl dijo...

La paciencia es la madre de la ciencia aunque esa virtud no la practicamos demasiado los corredores

vsblanco dijo...

Pues sí, Gonzalo, he disfrutado de este tour. Gracias por tus ánimos.

Raúl, exacto, paciencia. No queda otra.