miércoles, 7 de julio de 2010

Disfrutar de esto sin renunciar a la vida

Hay muchas maneras de tomarse esto del correl. Los hay a los que les es suficiente su aparición semanal en la carrera popular de turno en la que tienen como único objetivo terminar, sin más. Los hay que practican la carrera 2 ó 3 veces por semana y quizás se preparen algo más para alguna carrera puntual.

Y luego estamos los que hemos dado un pasito más y en vez de correr, hacemos atletismo, dicho esto con todos los respetos. Me refiero a los que entrenamos casi diariamente, seguimos un plan de entrenamiento, nos marcamos objetivos de tiempo y buscamos mejora de carrera en carrera o de un año para otro.

Dento de este último grupo todos conocemos que los hay que casi parece que viven de esto. Son esos que prácticamente todo su tiempo libre lo dedican a entrenar, gente que se cuida como si fuera campeón olímpico, que si no come de esto, que si después de hacer determinado esfuerzo hay que recuperar comiendo tal cosa o bebiendo tal otra. Como decimos en el parque de Arcentales, auténticos talibanes o fundamentalistas del correl.

En mi caso respeto, pero no comparto, esta última manera de ver nuestro deporte. Somos corredores populares que no vivimos de esto. El deporte debería ser una manera de aliviarnos del estres, que olvidarnos de nuestro día a día, pero si nos lo tomamos como auténticos fundamentalistas, lo que estamos es creando una nueva fuente de estress en forma de obligaciones y sacrificios.

Creo que se puede disfrutar de nuestro deporte sin renunciar a los placeres que nos da la vida. ¿Le vamos a estar diciendo siempre a los amigos que no podemos salir a cenar porque tenemos que entrenar? ¿Vamos a tener a la mujer encerrada en casa sin salir porque tenemos carrera el domingo? ¿Vamos a dejar de ir a ver al chaval en su partido de los sábados porque tengo que hacerme la tirada larga para el maratón?

A ver, que esto no significa ahora que si tenemos una carrera el domingo y nos llama un amigo para irnos de cena tengamos que apretarnos un chuletón y soplarnos media botella de vino. Esto exige cierta disciplina y cuando hay que tenerla se tiene, pero lo que digo es que se puede disfrutar de esto siendo disciplinados cuando hay que serlo y cuando no lo mejor es no renunciar a todo lo que nos ofrece la vida con la excusa de que "es que tengo que entrenar".

5 comentarios:

Pablo Vega dijo...

Equilibrio es la clave, amigo Vicente. Equilibrio. ;-)

Un abrazo.

Gonzalo Quintana dijo...

Totalmente de acuerdo. Buena reflexión

Quique dijo...

En el momento que deja de ser un hobbie para ser una obligación, estás acabado.

Un saludo
Quique

CarLitros dijo...

Estoy muy de acuerdo contigo Vicente. Me subo al tren que conduces, jeje.

Un abrazo

vsblanco dijo...

Pablo.
Como decía Juan Ramirez Sánchez de Villalobos, Eeeeeeeeeeeeequilibrio :-)

Quique.
De acuerdo contigo, en el momento en que esto se convierte en una obligación, malo.

Gonzalo, Carlos.
Pos eso. Estamos alineados.